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[ Food & Beverage · MARZO_2026 · 6 min de lectura ]

Fresh produce and ingredients

Como calcular el food cost de un plato: la formula, los errores y como usarlo para fijar precios

Si un proveedor sube el precio de la carne de 3,20 a 3,80 EUR por racion, tu hamburguesa pasa de 36% a 40% de food cost aunque el precio de carta no cambie. Cuatro puntos de margen perdidos, invisibles hasta que cuadras el mes. Calcular el coste real de cada plato — y mantenerlo actualizado con las facturas — es lo que separa una carta rentable de una que parece funcionar.

Qué es el food cost

El food cost es el porcentaje del precio de venta de un plato que se consume en ingredientes. Indica cuánto queda de cada euro facturado para cubrir personal, alquiler, suministros y beneficio después de pagar la materia prima.

La fórmula básica

La fórmula más simple es: coste de ingredientes dividido por precio de venta, multiplicado por 100. Si un plato cuesta 4,20 EUR de preparar y se vende a 14 EUR, su food cost es del 30%. Conviene incluir todos los ingredientes que llegan al plato: guarniciones, salsas, aceites y acompañamientos.

En el trabajo diario puedes escribirlo así: Food cost % = coste total de la receta / precio de venta x 100. El coste total de la receta no es el precio de compra de una caja o de un paquete. Es el coste de la cantidad exacta que se usa en una ración. Si un saco de 5 kg de harina cuesta 8 EUR, un gramo cuesta 0,0016 EUR. Si tu masa usa 180 gramos, la harina de esa receta cuesta 0,29 EUR antes de añadir levadura, aceite, sal, toppings y merma.

El precio de venta debería ser el precio neto que realmente se queda el local. Si el TPV muestra precio con IVA, quita el impuesto antes de calcular el margen. Si no, el food cost parecerá mejor de lo que es. Las comisiones de delivery conviene analizarlas aparte, porque el mismo plato puede tener buen margen en sala y margen débil en una plataforma.

Ejemplo práctico

Piensa en una hamburguesa con pan, carne, queso, salsa, verduras y patatas. Si sube el precio de compra de un ingrediente, el margen cambia aunque el precio de carta no se mueva. Por eso las recetas y los costes de proveedores deben revisarse con frecuencia, no solo al cambiar la carta.

Imagina que la hamburguesa se vende a 15 EUR netos. El pan cuesta 0,55 EUR, la carne 3,20 EUR, el queso 0,45 EUR, la salsa 0,22 EUR, las verduras 0,35 EUR y las patatas 0,70 EUR. El coste directo de ingredientes es 5,47 EUR. El food cost es por tanto 36,5%. Si el objetivo de esa categoría es 30%, el plato no está necesariamente mal, pero exige una decisión: subir precio, reducir coste de ración, negociar la carne o usarlo conscientemente como plato de atracción.

Ahora cambia solo un dato: el proveedor sube la carne de 3,20 EUR a 3,80 EUR. El coste total de receta pasa a 6,07 EUR y el food cost sube a 40,5%. La carta no ha cambiado y el restaurante puede seguir lleno, pero ese plato pierde cuatro puntos de margen cada vez que se vende. Por eso el cálculo del food cost solo sirve si sigue los precios reales de factura, no una hoja creada al principio de la temporada.

Food cost teórico vs real

El food cost teórico es lo que debería costar el plato según la receta. El food cost real es lo que el restaurante gasta de verdad después de mermas, comidas de personal, errores de porcionado, devoluciones y subidas de precio. Una cocina rentable compara ambos datos cada mes y analiza la diferencia.

Si tus recetas dicen que el food cost debería ser 30% pero las compras del mes muestran 36%, esos seis puntos no son un problema contable. Normalmente están en la operativa: raciones demasiado generosas, producto tirado, ingredientes usados sin registrar, guarniciones no cobradas, sustituciones de proveedor o precios de carta que no han seguido las compras.

Errores comunes al calcular el coste de un plato

El error más habitual es olvidar ingredientes pequeños. Aceite, especias, parmesano, pan, guarniciones y salsas parecen irrelevantes por separado, pero pesan cuando el plato se vende cientos de veces. Igual de común: usar precios de proveedor de hace seis meses, que pueden estar completamente desfasados después de cambios de temporada o renegociaciones.

También falla quien calcula solo la ración ideal. Si la receta estándar indica 100 gramos pero cocina sirve 120 gramos habitualmente, el margen calculado es ficticio. Y mirar únicamente el coste de ingredientes sin considerar mano de obra y costes fijos puede llevar a concluir que un plato es rentable cuando en realidad tarda demasiado en prepararse o ralentiza el servicio.

Antes de cambiar el precio

Antes de subir precios, revisa cinco datos: precio actual de proveedor, ración real, nivel de merma, volumen de ventas y objetivo de la categoría. Un plato que vende poco y tiene food cost alto puede salir de la carta. Un plato muy vendido con coste algo alto quizá necesita ajustar ración. Un plato insignia puede mantener un coste superior si atrae clientes y ayuda a vender complementos rentables.

Empieza por tus platos más vendidos. En muchos restaurantes, pocos platos generan gran parte de la facturación. Actualizar cada mes el coste de esas recetas da más resultado que intentar perfeccionar toda la carta de una vez. Después compara este cálculo con la guía sobre food cost teórico vs real y con el artículo de menu engineering.

Cómo ayuda EUSTAK

EUSTAK está pensado para la parte que casi siempre se deja para después: leer facturas de proveedores, actualizar precios de ingredientes y hacer visibles los cambios de coste. La estrategia de carta sigue siendo tuya, pero la decides con números actuales y no con intuiciones. Para equipos de restauración y consultores, eso significa menos hojas manuales y una visión más clara de qué platos revisar primero.

Preguntas frecuentes

El coste de cada receta actualizado cada vez que llega una factura

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